Tengo una suerte de copas de árboles en mi pecho
un alma cándida, una Nebulosa de Orión.
Tengo jardines donde pasto cuando me recuesto
y efecto tardío cuando no me late el corazón.
Tengo virtudes y defectos sombríos
blandos huecos donde cae la inmediatez
un devenir de causas como aguas de ríos
una mejora constante, alejarme de la hez.
Y miro con los ojos huecos de nubes
perdido entre lagunas que increpan mis días.
no espero el recuento de las horas baldías
el pasar de cada hora, cada cosa que es.
En el espacio sincero donde nombra mi sombra
la luz se abre paso como un amanecer en Las Palmas
en el vacío de entre el frío suelo y mi voz que asombra
se recoge mi esperanza, y al fin, se eleva mi alma.

Un abrazo.

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