… lo que tiene entre manos.
La naturaleza entera se queja por las intromisiones, informes – de las personas más sensibles – acerca del efecto invernadero que acabará con especies animales y provocará los desastres naturales más espantosos de la historia.
Ahora hay tsunamis, tormentas, sequías por partes desiguales y desastrosas por todo el mundo.
La naturaleza es un ser vivo al que tenemos que deber todo el respeto.
Todo lo que nos rodea está lleno de una vida sencilla o complicada, todo lo vivo está lleno de vida y siendo nosotros lo más complejamente vivo deberíamos tener compasión por lo que nos rodea.
El mundo es Gaia, la vida ama a la vida, la muerte a la muerte.
Si somos partidarios de la vida estaremos en eterna simbiosis con ella.
Pero somos proclives a enfermar lo que nos rodea con la violencia, el resentimiento y las malas vibraciones.
La tierra se queda impresa con nuestras ondas, sentimientos y vivencias y eso nos lo devuelve en forma de enfermedades físicas, mentales, del alma…
La ciudad también enferma.
Enferma de hambre y de sed, de tristeza y melancolía.
Supura hedor y peste.
Cada vez hay más emes por la calle, la última, la más destacada es la que se fundió con la gran bandera que Soria puso en la Ciudad de Las Palmas gastando tanto dinero de forma inútil.
Cuando esta mañana la vi me quedé anonadado, miré a mi alrededor para ver más rostros asombrados como el mío.
Todo el mundo iba cargando con sus ojos pesados hacia el suelo.
Pocas veces se mira al cielo, pocas veces se contempla la vida desde la limpieza del sentido.
Los que miraban la bandera no veían esa señal que está empezando a formar parte de mi vida cotidiana.
Ya empiezo a comprender algo más acerca de este fenómeno. Acerca de las personas que cada vez están más enfermas, conocidos míos, cuando toco por las puertas y con cada vez mayor frecuencia hay gente enferma.
Cada vez hay más gente que me dice que no puede atenderme porque se acaban de tomar la medicación.
Creo que lo voy entendiendo.
Mi actitud vital después de tomar tóxicos desmedidos es cada vez más positiva, creativa, en contacto con lo que me rodea pero voy notando cómo los ruidos de la ciudad me saturan un poco más, cómo necesito silencio esporádico, equilibrio entre el ruido y el silencio, no todo ruido, no todo silencio.
Estoy atento a todo lo que me rodea. Ahora veo a las personas que se cruzan por mi lado desde otra perspectiva, me fijo más en sus gestos, sus preocupaciones, y me doy cuenta de que soy yo en muchos aspectos. Que cada cosa que me rodea tiene parte de mí y que yo tengo parte de lo que me rodea.
Siguen los picores mortificando mi cuerpo justo antes de dormir, justo antes de quedarme atrapado entre las paredes frágiles de lo onírico.
Esta mañana me desperté con una extraña señal en mi mano izquierda.
Tengo una M que me cruza toda la palma de la mano.
Dios…

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