… por toda la ciudad.

Dejé a medias el presente relato a la espectativa de lo que fuese viendo en mis incursiones por la ciudad.
Sigo viendo esas extrañas señales, incluso en la publicidad – que siempre me gusta ojear – que recibo en los buzones. Está sobre ella, no tiene que ver con lo que se anuncia. Los mismos colores, el mismo diseño. Esta ciudad me está volviendo loco.
Además en algunas de las puertas que toco, según la luz que tengan los portales se ven con más o menos luz y nadie me dice nada, es lo que me está empezando a cabrear, no tengo ninguna pista de quién está poniendo estas señales.
Pero hace un par de noches me fijé en algo, caminando por Luis Doreste Silva, con una luz de farolas que casi se apagaba a mi paso, me obligó a mirar una de ellas desde otro punto de vista, desde una perspectiva diferente.
Esta señal era otra cosa, una eme mayúscula, si la miraba bien, desde otra perspectiva, desde un tipo de luz determinado podía conseguir que la eme sobresaliese entre los tres barrotes que la conformaban.
Las Palmas estaba siendo pintada, por parte de algunas personas, con emes mayúsculas que aún no respondían a motivo alguno.
Comenté a algunos de mis conocidos en la ciudad que mirasen estas señales desde la perspectiva adecuada para que las viesen con claridad.
Trabajar de encuestador en la calle me permite conocer sitios que no había pisado antes, en todos los sitios donde yo iba podía observar estas emes tan extrañas, tan curiosas.
No sé si es mi manía de ver cosas extrañas, de intentar relatar lo más extraño que me ocurre, no sé si me estoy volviendo loco con tantas cosas que quiero plasmar con un entusiasmo comedido en este blog, pero ya que estoy envuelto con todo esto que veo, quiero descubrir qué misterio se esconde detrás de estas emes, quién las pone, porqué las ponen, qué objetivos tienen.
Los medios de comunicación siguen crispando la vida social de España unos atacan, otros se defienden, el grupo terrorista amenaza, esto alienta a la derecha a enfocar su campaña en las supuestas conversaciones del gobierno con el grupo terrorista para demonizar cualquier logro que el gobierno consiga.
Sonrisas profiden adornan los carteles electorales, una población cada vez más enfrentada y cabreada con el vecino y lo difícil que me está resultando sacar información con las encuestas.
Hoy me mandó una amiga de Madrid un curioso mail donde me explicaba – a grandes rasgos – que estaba empezando a ver señales en el trayecto al trabajo, en el metro, en las calles y sobre los carteles electorales.
Hablé con Rafa por el messenger (miren a la derecha para ir a su blog) y me comentaba lo mismo de Cataluña.
¿Qué está pasando?
Es como si a medida que el ambiente político y social del país se estuviese caldeando apareciesen como supuraciones las emes, como un virus que se aloja en el cuerpo y poco a poco va provocando síntomas.
En Agaete ya me comentaron que están saliendo esas emes, en Gáldar, Guía, Santa Lucía, San Bartolomé… están apareciendo cada vez más por los pueblos y ciudades, me lo están comentando amigos por el messenger.
Esto está teniendo un cariz verdaderamente extraño.
Mis conocidos cada vez más ven las emes por sus calles, frente a sus negocios o puestos de trabajo.
Durante todos estos días y a medida que el ambiente se vuelve más oscuro por las convulsiones políticas me estoy enterando que cada vez más gente está enferma en sus casa, tienen unos extraños síntomas: apatía, depresión, tristeza, fiebres…
Algo está pasando.

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