… por toda la ciudad.
Hace poco que me vine a vivir a esta ciudad que por las noches, en medio de los edificios llenos de personas con sueños, inquietudes, en medio de calles llenas de personas que duermen a ras del suelo, tiene algo de mágico cuando aún se puede mirar al cielo y ver con cierta claridad las estrellas.
Me acostumbro a ver esta ciudad como una especie de campo grande donde hay edificios que suplantan árboles pero que, al fin y al cabo, sigue siendo un campo pariendo grises cosas.
Pasear por la ciudad en la noche tiene la ventaja de conocerla desde otro punto de vista, otros colores y otras luces impregnan los sentidos para llenarlos del conocimiento de la ciudad de Las Palmas.
Uno siempre se fija en los pequeños detalles que la ciudad le ofrece, iconos, carteles, dibujos, todos los tom como posibles señales que las sincronías puedan darme.
Desde hace un tiempo para acá vengo notando cómo se reproduce siempre un mismo carácter por todas partes, no es el “Dios te ama” de siempre, las marcas comerciales o los graffiti que chicos jóvenes quieren inmortalizar en las paredes más desprotegidas, no, en este caso uno puede ver si no pasan desapercibidos tres pequeñas columnas dibujadas, unas al lado de otras de forma que den la impresión de tridimensionalidad procurando hacer un juego de luces para darle un carácter de lejanía y de fijarse bien si uno está atento.
En mis paseos nocturnos vi esas pequeñas – llamémoslas – señales de forma esporádica pero se repetían cada vez más, en diferentes sitios.
No vi a nadie que reparase en estas señales y les hiciese demasiado caso, pero lo cierto es que cada vez las veía, de un día para otro, en sitios donde no estaban anteriormente.
Desde Vegueta a Mesa y López, desde Guanarteme a Las Torres, en mis transcursos en guagua las veía por el día y por la noche.
Las que un día estaban, otros días las borraban pero aparecían nuevas.
Se acercan las elecciones, las cabinas, las vallas publicitarias se llenan de las caras limpias, retocadas, de los políticos de todos los colores y todas las opciones.
Actualmente las elecciones municipales hacen que el actual presidente se juegue mucho a raiz de lo turbulento de su victoria en las elecciones municipales.
Estos son días delicados, de muchas turbulencias y enfrentamientos políticos, las calles cada vez más estaban siendo empapeladas por personas que – de un día para otro – resultaban ser los adalides y salvadores de políticas económicas y sociales.
Pintadas sobre las caras de los políticos aparecían estas señales, no se decantaban sobre un político u otro en lo que se podría interpretar como un acto de sabotaje de un partido a otro en aras de una extraña campaña publicitaria, aparecían indiscriminadamente sobre los carteles o sobre cualquier superficie.
Nadie de mi círculo de conocidos opinaba gran cosa acerca de lo que empezaba a resultar algo molesto a mis ojos, ¿Las estaban viendo o era algo – de nuevo – que sólo veía yo en mi imaginación desbordada?
Paco Lezcano me dijo el otro día que en la filosofía Zen, después de un duro entrenamiento, se podía interpretar la realidad y verla desde el punto de vista del que la mira.
Me explicaba que si de repente veías un lagarto en una rama podías quedarte con esa imagen y verla como algo real aunque fuese un juego de luces de una rama.
¿Estaría inmerso yo dentro de esa filosofía?
Estas señales se veían de día de una forma, de noche de otras, la persona que las habían diseñado era un genio.
Por la noche a la luz de las farolas y los coches se podían ver diferentes puntos de vista, por el día, a la luz del sol o de días nublados, de otro punto de vista.
Hoy toca hacer encuestas en la parte alta de la ciudad, ayer ya vi una de estas señales sobre el anuncio de una de las guaguas que cogí. ¿Cómo es posible que no estén acompañadas de algún tipo de palabras que definan exactamente lo que se anuncia?
Hoy toca hacer encuestas casa por casa en la zona de Las Torres, de paso buscaré otros lugares en los que aparezcan estas señales que ya me están empezando a llamar la atención…

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