… ceros y unos.
Sí y no.
Pero el silencio administrativo no lo soporto.
Saber, aprender a decir “NO” es una de las cualidades que yo más admiro en las personas, también, aprender a decir: “SÍ” – que muchas veces es harto difícil también.
Llevo mucho tiempo trabajando ese aspecto tan personal, “Sí, no” ¡Tan fácil! El código binario básico de los seres humanos.
– “Sí, sí, yo te doy ese cd” – Silencio administrativo -.
– ¿Pero no me lo ibas a dar? – Cuando llamo.
– Es que… mira… resulta que… (Pónganse aquí las excusas que tengan lugar y que se les ocurra..)
Y lo peor de todo, mi jodida intuición que me decía: “No te lo va a pasar ese cd, te está poniendo excusas”….
Y ale, yo, como un idiota estando a la espectativa, es decir, EN EFECTO, de la otra persona, de su decisión en lugar de estar EN CAUSA de mí.
Causa y efecto de uno mismo, he estado aprendiendo esta cuestión desde hace tiempo. Al final se trata de eso, de hacer lo que uno depende.
Como no puedo romper el silencio administrativo, pues ser consecuente con eso y seguir con el día a día.
Código binario básico. Sí, no.
Hasta ahora, sí, significa, sí ¿Verdad? Y “no” significa, “no”. ¿Cierto?
También existe el “Tal vez” – y es válido -.
Pero si me dices “Sí, lo hacemos” porque no eres capaz de decirme “no se me apetece” (Por la cantidad de justificaciones y/o creencias que uno tenga en mente). ¿En qué lugar quedo? (No te lo pregunto, me lo pregunto, viva la pregunta retórica) Pues quedo en el lugar de un ser humano esperando algo hasta que decide dejar de esperarlo y volver a estar en causa de uno mismo.
Eso sí, una para saber, otra para aprender, de ciertas personas no hay que creerles la misa la media porque el nivel de compromiso no existe.
Ahora bien, ¿Cuándo creerlas a esas o a otras? – Como no creo en las cadenas perpetuas – Las creeré cuando sus actos se antepongan a sus palabras. Cuando hagan axioma empírico lo que para mi es una constante: Más vale decir: “Ya hice” a decir: “Voy a hacer”.
Pero muchas veces sabemos cuando un sí es un no… Las personas que “esplenden” (Lo siento, me gusta Stephen King”) tenemos esa extraña intuición, pero aún así nos vemos metidos en el embrollo y no hemos sabido decir: “No, mejor me retiro de la idea, mejor no me prestes el cd, ya lo conseguiré por otro lado”.
Falsas caricias.
Cuidadín con las falsas caricias, no somos el “mi cielo” de nadie que no elijamos y mucho menos el “mi amor” de nadie que no le demos ese permiso y mucho menos el “querido mío” si no lo sentimos así.
Uno aprende a diferenciar una falsa caricia de una verdadera.
“Esto lo hice pensando en ti”. Y claro, uno se alegra con eso. Pero luego resulta que a otra persona le dice lo mismo.
Creo que me explico bien con eso de la falsa caricia.
Incluso las falsas caricias físicas.
Un amigo al que quiero muchísimo – y lo sabe bien, se lo he dicho y demostrado muchas veces – no le gusta que le de besos ni abrazos. Es sincero. Sé a qué atenerme con él, no cuestiono ese tipo de actitudes. No me da nada que no sienta que me lo da en cada momento, y a su forma, sabe decir sí y no con un: “No me sale de los cojones”. Eso lo agradezco mucho porque sé a qué atenerme. Y me dice “Sí, venga, lo hacemos”, cuando quiere que así sea.
Cuidadín con los “Sí, mi amor” – somos el amor de alguien cuando lo sintamos así -.
¿Tan difícil es vivir con cierta ética en las pequeñas cosas diarias?
Empecemos por lo pequeño, utilicemos el código binario básico cuando realmente queremos utilizarlo.

Un abrazo.

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