al margen de consideraciones de qué es la libertad?
Quizás la libertad consista en la capacidad que las personas tenemos de elegir entre diferentes opciones y cuántas más cosas podamos elegir, más libres somos. Ahora bien, ¿Me hace ser libre de elegir en la televisión entre mil canales o apagarla y leer un libro? Pero para yo elegir algo tienen que haber opciones pero… ¿Quién o qué me da esas opciones? ¿Porqué elijo entre opciones determinadas que me vienen y no tengo opciones que doy? Me da la ligera impresión que empiezo a decidirentre lo que quiero y lo que no entre las opciones que me dan. Soy libre de comprarme muchos artículos – si tengo dinero ergo, si tengo trabajo – pero quizás ¿No sería uno más libre si no necesitase lo que “nos dicen” que necesitemos?
Escala de necesidades… hay varias, no me las sé de memoria pero está claro que quizás sea yo más libre que aquella persona que no tiene qué llevarse a la boca para comer, claro, si relativizo no concretizo absolutamente nada – si es que puedo concretar algo de esto -.
¿Ser más libre es tener más dinero? ¿Ser más libre es quitarse creencias obsoletas de nuestra mente? Me da la impresión que en esta ciudad rodeada de limitaciones, cuándo tengo que cruzar la calle, cómo tengo que vestirme para tal o cual ocasión, qué tengo que decir para ir a tal o cual sitio… las cotas de libertad se reducen a seleccionar entre las opciones que me vienen impuestas como un perro en la jaula de Pavlov.
Sigamos esta idea… Estoy en una jaula donde todas mis necesidades están cubiertas y me siento feliz. ¿Soy libre? No puedo salir a ningún lado, es más, no tengo la necesidad de salir a lado alguno porque no conozco más allá… Entonces quizás parta de una dualidad, soy más libre en la medida que conozco más cosas y además lo soy más si lo que conozco lo puedo tocar, ver, saborear, empirizar. (Ojalá exista ese verbo).
Estoy en la jaula y no conozco más nada que ella, soy feliz, no me dan más información que la de la jaula me propone y dispone. Me ven desde fuera y me dicen: “Pobre infeliz…no se da cuenta de que está preso..”¿Sería yo ese pobre infeliz o aquella persona que es consciente de su libertad no alcanza nada y subjetivamente no tiene la satisfacción que yo tengo? ¿Sería la libertad la capacidad de elegir aquello incluso que no podemos conocer, la que, aunque nunca pueda ir a Japón quizás sí pueda tener la falsa o real alternativa de hacerlo?
Hay algo de lo que quizás sí soy libre, de hacerme preguntas, pero claro, también las preguntas que me hago vienen dadas en función de una educación y unos valores que me han inculcado mis padres, mis libros, mis amigos… mi propia formación… con lo cual las preguntas hechas están metidas en la jaula que hablaba antes.
No conozco más allá, con lo cual me hago preguntas de lo que conozco para plantearme lo que no conozco. (Entiendo que esto es muy cartesiano, sí) Una vez hecho esto, tengo acceso (libremente o no) a más información-formación, a su vez, me vienen más preguntas con respuestas o sin ellas, ¿Sigo siendo libre?
En este momento tengo acceso a escribirte mediante este blog, ahora decides leerme o no leerme, a formarte un juicio u opinión acerca de éstas líneas que aquí delante tienes… aún así, sigo siendo libre de escribirte… pero… ¿Quién, qué cosa me dio la inquietud de hacerlo?
Veamos, ¿Qué es no ser libre? Bien, es evidente que una persona que esté en la cárcel privado de acceder a diferentes opciones más allá de unos muros tiene “menos libertad” que yo. No ser libre es – quizás – no tener dinero para uno comprarse lo que quiere… (Lo sé, lo sé, es un ejemplo estúpido…) Quizás no ser libre consiste en no poder leer lo que uno quiere. Véanse las dictaduras que existen en el mundo que impiden que los ciudadanos que soportan tales formas de (des) gobierno (vemos aquí una influencia de escribir de Ángel Sáenz García). Esas personas no son libres de poder leer lo que yo…
Pero, ¿Qué sé yo si ahora mismo no tengo acceso a cierta información fundamental para mi desarrollo porque me la niegan? Soy consciente que en China no tienen tanta capacidad para acceder a la información como yo. ¿Alguien del mundo puede serlo también que no tengo acceso a otras cosas fundamentales para mí? ¿Tengo la no libertad (si tener no libertad es tener algo) de no acceder a algo por mi falta de conocimiento – objetivo – de algo?
De momento quizás me quedo con algo, miro a las estrellas y me maravillo… y tengo algo que no sé explicar, la intuición, propongo la intuición como arma de conocimiento para descifrar, des- cubrir lo que nos rodea…. eso lo intuyo, pero ¿Y si ese conato de libertad que intuyo, que me hace sentir bien es un aspecto educativo que me implantan y me siento placebamente bien (esperemos que esa palabra exista también) con eso?
No tengo idea….
Sé que respiro, defeco, mingito, escucho, miro, palpo…
Si “Cogito ergo sum” quizás aún mayor “siento ergo sum”.
Ahora bien y permíteme este acto de pedantería.
Pena me dan las personas que no se plantean en nada su existencia y que prefieren que los rieguen un poco y se conforman con vivir la vida a través de la de los demás porque son incapaces de elegir, de sentir por ellas mismas, de arriesgarse y estar al carro de los demás.
Hoy me acuesto pensando que soy un poco más libre porque he escrito lo que me ha salido de los huevos.
Amén.

(Recuperando los escritos del apocalipsis de Blosit, por suerte este lo he podido publicar aquí, espero les guste como lo hizo la vez anterior…)

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