… mientras escuchaba a Chico Cesar en mi MP3.
Me di cuenta de la cantidad de sitios hermosos hay por la ciudad antigua, llenos de historia, llenos de vida y momentos impresionantes… llenos de símbolos…
Realmente hermoso todo.
Pensé que muchas veces andamos deprisa por la vida y no nos paramos a ver los hermosos detalles de todas las cosas. La Casa de La Iglesia con los símblos de los perros y el escudo y la concha sobre ellos. ¿Porqué había un símbolo tan femenino en una Casa de La Iglesia tan antigua?
Una plazoleta con una fuente preciosa, cubierta esa fuente, no paraba de caer agua, un sitio a un ladito de mi casa precioso.
Saltaba “Mamá África” de Chico Cesar.
Me fijé en La Catedral, portada Gótica un rosetón hermoso. “Donde entra el sol, entra Dios”, fuera el temor, ya iba siendo hora de acoger a los fieles en un templo que ayudase a la reflexión y no el miedo de los símbolos que adornaron las iglesias tiempos remotos para creer a fuerza de terror.
La gente llena de gente por dentro.
Y mi querido Agaete atrás, en la orilla de otro mar, en la orilla de otros sueños e ilusiones.
Ahora me estoy desintoxicando de la vida que he tenido, de los hábitos nocivos que he tomado. Ahora me enfrento a la vida con ilusiones renovadas, con nuevas y buenas canciones, con nuevas y buenas sonrisas y abrazos.
Volvimos Birgit y yo, es algo que quiero comunicar, nos queremos, hablamos mucho, sigamos los impulsos del corazón con pies en la tierra, con alas para volar…
Me siento feliz, te soy sincero, la cosa empieza con buen pie, por mi parte, consigo éxitos, importantes en mi vida.
Ya no me duelen las espirales del pecho, pocas veces tengo ganas de ir a Orión y volar al universo.
Ahora quiero estar en la tierra ver la ciudad, empaparme de la tierra que habito, de la vida que pasa por cada una de mis venas y por las carreteras de esta ciudad.
Estoy en el contínuo esfuerzo de la desintoxicación y de amarme aún más cada día, tarea nada fácil, pero todo se consigue, siempre he creído en el tesón para conseguir objetivos. Vivir es uno de ellos.
Estoy más sensible y emocionado, a veces veo cosas lindas y tengo que reprimir las lágrimas. Veo sonrisas sinceras, miradas furtivas, besos de jóvenes parejas, cielos azules, grises, gaviotas, palomas, música, música…
Y mi corazón late cada vez más despacio, sin tanta prisa, con el apuro justo para vivir y es que es importante escuchar al corazón y ver cómo y cuánto se queja.
No me he vuelto poeta, no, en este escrito (nunca lo he sido, por cierto) me he vuelto intimista, sin metáforas, sin comparaciones, sin más nada que la desnudez del alma frente a la pantalla y los teclados, que seas testigo fiel de que hay más allá de las durezas y cavidades que hay en el alma, que dentro de ella hay jardines que cuidar, y recuerdos que amar.
En fin, queridas y queridos, abrácense, ámense, quiéranse…
Lo demás, importa, pero en este momento les deseo todo eso.
Pero sobre todo, paz, paz….

Un abrazo.

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