… y la vida es así.
Creo que pretender asirse a la creencia de lo permanente es un error.
Nada es permanente, nada es eterno.
¿Lo es el amor?
¿Lo es la relación que pueda tener con una mujer de la que pueda estar enamorado?
Una vez Paco Lezcano me dio la pista… “Voluntad de permanencia”.
De eso se trata, de tener voluntad de seguir adelante más que de agarrarse a algo que bien pueda ser que no funcione.
Ni siquiera uno es eterno, cada día somos diferentes, tenemos más o menos pelo, nos late el corazón, tenemos alquella cana, aquella arruga, aquella sonrisa o aquel dolor…
Si uno no es eterno… imposible que nada lo sea.
Lo que sí es para tener en cuenta fortalecer el castillo interior y exterior.
Solventar la fortaleca del alma, del espíritu, saber cuáles son las carencias y trabajarlas.
A partir de ahí podemos enfrentarnos con la vida con el temple sereno y las manos vacías para llenarse.
Por muchos – inevitables – golpes que nos de la vida tenemos que guardar nuestro castillo, limpiarlo, hacerlo lindo, para ir allí y refugiarnos en los momentos de la vida tempestad.
Cuando nos sacuda el devenir de vivir, cuando el viento sea más fuerte que nosotros, cuando el cambio sea inesperado… regresa a tu castillo el interno, el externo.
Aceptemos que no somos fuertes, que no somos enormes, que todo fluctua, que todo fluye, que no siempre estamos sanos, que no siempre somos el ideal para ella, para el, que no siempre cumplimos las espectativas laborales, amatorias, personales, sexuales, sentimentales…
Aceptemos que somos humanos.
Pero volvamos al castillo, el que hemos dedicado a fortalecer, el externo, el interno.
No siempre nos dirán la palabra que esperamos, es más, a veces nos dirán lo que no esperamos y nos duele.
En ese momento, acéptalo, acepta el dolor que produce y aprende.
Construye tu refugio personal, ese es el más importante, de esa forma la vida, el amor, incluso el dinero, te abrazarán queriendo que seas parte.
Pero acepta que todo es cambio y que lo importante es la fortaleza de tu alma, de tu espíritu… de ti.

Un abrazo.Mi luz y mis sombras cantando…

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