… son brisa fresca en medio de un calor de Agosto.
Gracias, les doy mil gracias, a los amigos, a los que son cercanos y a los que son lejanos.
Gracias.
Gracias a ustedes, amigos, amigas, amigas, amigos, soy algo más feliz. Me he sentido muy apoyado muy satisfecho de saberme comprendido, querido, respetado.
Saben todos que no son fáciles estos momentos, que son difíciles de superar, pero se puede.
Con tiempo, con ganas, con voluntad, con insistencia.
Con rabia, con dolor, con valentía, con rabia, con rabia, con orgullo…
Gracias, les quiero mucho.
Siento lo que les ha pasado a ustedes, que hayan sido dolidos por el puñetazo cruel, al plexo solar de nuestro cuerpo por un desamor.
El amor sí es suficiente, el que no lo crea así, es porque no nos ha amado lo suficiente.
Lo tengo claro.
Sí lo es porque ¿Saben? Nadie nos obliga a estar con nadie.
Y cuando uno está con alguien es porque uno quiere (y lo quiere). Si nadie nos obliga, tenemos la “obligación” de ser sinceros, honestos, valientes, prudentes, amantes, amigos…
Sobre todo si nuestra pareja lo es.
En mi caso, nadie la obligaba a estar conmigo.
El sentimiento más feo que yo pueda sentir es la decepción.
Estoy decepcionado.
Mucho, no me esperaba sentirme así, no esperaba sentir decepción por la mujer a la que tanto he amado de forma libre y desprendida.
Porque yo la he amado de forma libre y desprendida, sin valorar expectativas, sin valorar lo que ella pueda llegar a ser, sin valorar más nada.
La he amado de forma humana, sincera.
Desde mi propia humanidad.
La diferencia queridos amigos, queridas amigas.
Yo amé con el corazón.
Ella me quiso con la mente.
Por eso volvió conmigo después de dejarme y luego me dejó.
Porque la mente es débil y maleable.
El corazón es fuerte como la tierra.
Esto que acabo de pensar, esto que acabo de caer en la cuenta, es una realidad que no tenía presente.
Se ama con el pecho, con las tripas, las vísceras, la piel.
Queridas amigas, queridos amigos.
A mis amigos no hace falta que los nombre pero hay una mujer que me ha ayudado muchísimo.
Violeta, muchas gracias por tus palabras y tu ánimo, por tu coherencia, sinceridad y buen hacer. Escorpiona, superviviente, Ave Fénix.
Eres una mujer sabia me alegro mucho de que seas mi amiga.
En medio de este desamor, de esta decepción dolorosa, de esta conciencia.
En medio de este saber que espero que eche de menos mis besos, mis caricias mucho tiempo porque sé, y lo sé bien que no lo encontrará en más nadie. El amor de verdad llega pocas veces en la vida.
Ella me amó con la mente.
Yo con el corazón.
En medio de este blog.
Gracias a mis amigas, a mis amigos, por estar ahí. De verdad, muchas gracias.
Les quiero.

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