… justo después de navegar en el sueño imposible.
Estoy completo de sensaciones que recorren mi cuerpo como hormigas trabajadoras que se esconden en los poros de mi piel.
Me tiembla el cuerpo cuando amanecen mis sábanas y recuerdo la humedad de unos labios que se evaporaron en el mundo onírico.
Pude abrazar unos labios con los míos en un sueño imposible, lleno de guerras, sexo, disculpas y un despertador que pedía que teníamos que rendirnos ante la evidencia de la superioridad numérica del enemigo.
Pero amanezco en la realidad absoluta y más o menos posible, llena de recuerdos invasivos y de supuraciones.
Creo que mi cuerpo está eliminando físicamente el dolor. Como un alcohólico, un heroinómano, un cocainómano un (ella)adicto…
Son muchos días llenos de su piel que me abriga.
¿Será que hace unos 10 días me decía que quería verme para abrazarnos porque me amaba? Mi cuerpo está lleno de sus recuerdos físicos y unas lágrimas que – quizás – me niego a que salgan, pero quitaré el dique de mis ojos para que fluya la vida en forma de presa contenida.
Aún mi cuerpo está recordando sus besos y caricias y al no tenerlas tiembla, le hace falta su dosis de amor y a mi cuerpo no le basta con el que yo pueda darle.
En estos casos uno debe aprender a tocarse, a notarse plenamente, ser consciente de que es lo único que tengo, lo único que es verdaderamente mío aunque lo he compartido, que mi cuerpo es el que tengo que aprender a amar, a acariciar, a tocar a vivir a aceptarlo tal y como es, con sus cambios, sus llantos, dolores, placeres…
Es mi cuerpo el que me dice siempre dónde está mi falta.
Es mi mente la que me ayuda a escribir y darme cuenta…
El uno con el otro, el otro con el uno.
Uno aprende a refugiarse en el único medio de sentir el mundo, a través de la piel.
Ella me decía la frase “a flor de piel” ahí la llevaba yo, a su piel, a sentir plenamente el contacto con mis caricias, con el amor de mi alma.
Anoche pensé que muchos de los momentos más maravillosos que he pasado a lo largo de mi vida han sido junto a ella.
Es curioso, tengo la piel increiblemente suave.
A ella le pasaba cuando estaba conmigo “Tengo la piel suave porque mi piel te quiere”.
Es cuestión de piel…
Aún siento lo que siento por ella, es bueno que lo admita, es bueno ser coherente y sincero conmigo mismo, sé que eso es muy importante, aceptar mis sentimientos.
Aún la amo.

Ya llegará el día en el que la ame menos…
Ya llegará el día en el que no la ame nada…
Ya llegará el día en el que ame a otra… (me cuesta tanto pensarlo…)
Ya llegará el día…. Estoy seguro.
“Esto también pasará”

Aún la amo.

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