… y es que entender, es de tontos. Uno no puede entenderlo todo en esta vida, de verdad que no. Y en este caso, menos.
De verdad, sinceramente… entre esta marea de sentimientos del cual soy preso y los acontecimientos, me dejan aún más triste.
Todo ha sido injusto, las formas, el modo, el contexto, el porqué. Pero lo acepto, no todo lo que nos viene es justo y tampoco lo que nos viene es como queremos que sea.
De acuerdo.
Pero hablo de ser un poco prudente, de tener conciencia de no hacer daño, de no dejarse llevar por apasionamientos y no dar toda la información, sobre todo, la que no es útil porque se puede caer en la crueldad, en meter sal en la herida.
Dejar a alguien al que se supone – y digo se supone – que se quiere, no es fácil. Es aún menos fácil, no, difícil, para el que es dejado. Claramente es así.
Si uno sabe que a la persona que abandono aún me ama, como ella lo sabe, que me deja y yo amándola aún, si sabe que me alejo, que no hablo, que prefiero no comunicarme… lo lógico es dejar fluir en ese aspecto, entender que la persona para no sufrir se aleja…
No es de recibo que yo deje a la chica que sé que me ama y a los cuatro días le diga: “Se me abre un mundo de posibilidades ante mis ojos…”
No, no es de recibo.
Eso me dejó bastante dolido y me rompió algo en el pecho, me dolió – físicamente – donde anidan mis pálpitos.
El corazón se me quería salir como un poyuelo abriendo el huevo desde dentro.
Ya es duro que a uno le dejen, que lo re- dejen, que la persona a la que uno ama no la pueda volver a acariciar.
Ya es duro saber que no voy a volver a acariciarla en la espalda, que no voy a besarle en la nuca, que no voy a tocar sus hoyuelos.
Ya es duro.
Pero quizás, como me han dicho los amigos, todo esto sea para bien mío, para aprender plenamente. Para más adelante encontrar a la mujer que realmente me quiera por lo que soy y no por lo que quiere que sea.
Que encuentre a una mujer que me ame de verdad, sin tapujos, como yo amo, sin tapujos.
Yo amo sin dar explicaciones ni pedirlas.
Yo amo enteramente. Entrego mi cuerpo, mi alma. Siempre me reservo un espacio para yo disfrutar libremente, un espacio para mi, para yo alejarme cuando lo sienta así. Pero el resto del bosque que soy lo comparto para que me disfrute la mujer que me ame de verdad, sin tapujos.
No se puede “amar pero…”
Cuando yo amo, amo.
Esa facilidad sí la tengo, sé amar y puedo hacerlo.

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